Calculadora de coste de combustible

Calcula el coste de combustible de un viaje a partir de la distancia, la eficiencia de tu vehículo y el precio del combustible.

Revisado por el equipo de matemáticas de Calculator.nu
Actualizado septiembre 2026
miles
mpg
€/gallon
Coste total de combustible
14

La fórmula

Coste de combustible = (Distancia ÷ Consumo) × Precio del combustible
# distancia en km, consumo en km/l, precio por litro

Cómo calcular coste de combustible

El coste de combustible de un viaje se obtiene dividiendo la distancia entre el rendimiento del vehículo y multiplicando por el precio del combustible: el consumo convierte los kilómetros en litros gastados y el precio convierte los litros en dinero.

Un viaje de 160 km con un consumo de 10 km/l gasta 16 litros; a 1,50 €/litro, eso son 24 €. El consumo real suele ser un 10-20% superior al homologado por la velocidad en autopista, el aire acondicionado y las paradas y arranques, así que calcular el coste con el consumo homologado tiende a quedarse corto respecto al coste real.

La calculadora pide:

  • Distancia (miles)
  • Consumo de combustible (mpg) — usa una cifra que refleje tu conducción habitual, no solo el consumo combinado homologado
  • Precio del combustible ($/gallon)

Los resultados aparecen al instante — no hay nada que enviar. Cambiar un campo reescribe el enlace, así que puedes compartir el escenario exacto que estás viendo.

El orden en que se rellenan los campos no afecta al resultado — la calculadora recalcula toda la fórmula a partir de lo que haya en cada campo en ese momento, no paso a paso. Eso significa que es seguro ajustar un número, ver cómo cambia el resultado, y volver a dejarlo como estaba, sin tener que reiniciar nada antes.

Por qué importa coste de combustible

La fórmula detrás de coste de combustible es estándar y no ha cambiado en décadas; lo que cambia es la situación a la que se aplica. Dos personas pueden hacer el mismo cálculo exacto y llegar a conclusiones muy distintas una vez que introducen sus propias cifras — ingreso, tipo, plazo, saldo —, lo que hace que un ejemplo de manual genérico sea menos útil que una calculadora que puedes ajustar a tu propia situación.

Más allá de una comprobación puntual, merece la pena repetir el mismo cálculo cada vez que cambien los datos de partida — un nuevo tipo de interés, un cambio de ingresos, un plazo distinto. Como las cifras viven en la propia dirección web de la página, volver para actualizar un solo campo y comparar el nuevo resultado con el anterior lleva segundos, no empezar de cero.

También conviene tener claro qué puede y qué no puede resolver por sí sola una cifra así. Responde a la pregunta concreta para la que se diseñó la fórmula, y nada más — un resultado favorable de coste de combustible no convierte automáticamente una decisión en buena, ya que otros muchos factores que una fórmula no puede capturar, desde circunstancias personales hasta lo cómodo que resulte un compromiso, suelen pesar tanto como la aritmética. Usa la cifra como un dato sólido más entre varios, no como toda la decisión.

Una calculadora así se suele guardar en marcadores y volver a ella repetidamente a lo largo de meses en lugar de usarse una sola vez, sobre todo para cualquier cosa ligada a un plan en curso como una hipoteca, un objetivo de ahorro o una inversión que se sigue de cerca. Como las cifras viven en la propia dirección web y no solo en la memoria, volver a la misma página con números actualizados es más rápido que empezar de una hoja de cálculo en blanco cada vez.

Ejemplo práctico

Aquí tienes el cálculo con los valores de partida:

  • Distancia: 100 miles
  • Consumo de combustible: 25 mpg
  • Precio del combustible: 3,5 $/gallon

Eso da:

  • Coste total de combustible: 14 $

Estas cifras son solo los valores de partida de la calculadora, incluidos para que el proceso sea visible en lugar de quedar oculto dentro de la herramienta de arriba. Sustitúyelas por tus propios números y se aplica la misma aritmética — nada del método cambia, solo los datos que lo alimentan.

Interpretar el resultado

El coste por kilómetro es la cifra más útil para comparar vehículos o viajes: con los valores por defecto, son 0,14 €/km. Un coste por kilómetro claramente inferior a 0,10-0,12 € va mejor que un coche medio típico de los que circulan hoy.

Dónde suele fallar esto. A menudo se usa el consumo urbano para un viaje mayoritariamente por autopista, o al revés. El consumo en autopista suele ser un 20-30% menor que el urbano para el mismo coche, así que usar la cifra equivocada sobreestima o subestima el coste real en una proporción similar.

Una comprobación útil ante cualquier resultado desconocido es compararlo primero con una estimación mental aproximada — redondea los datos a cifras cómodas y ve si la respuesta de la calculadora cae más o menos en el mismo terreno. Una cifra muy distinta suele significar que uno de los campos se introdujo con la unidad equivocada, casi siempre un porcentaje escrito como número entero donde se esperaba un decimal, o al revés.

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No, asume que la cifra de consumo que introduces ya refleja tus condiciones habituales de conducción. Para un viaje mixto, usa un consumo intermedio entre el urbano y el de autopista en lugar de uno de los extremos.

Pon a cero el cuentakilómetros parcial con el depósito lleno, conduce hasta que necesites repostar y divide los kilómetros recorridos entre los litros que has repostado. Hacer la media de dos o tres repostajes da una cifra más fiable que uno solo.

Devuelve coste total de combustible. Con 100 miles distancia, 25 mpg consumo de combustible y 3,5 $/gallon precio del combustible, eso da 14 $. Cambia cualquier campo y la cifra se mueve con él.

Cada vez que cambie uno de los datos de partida — un nuevo tipo de interés, un saldo distinto, un plazo actualizado —, ya que el resultado solo refleja lo que hay ahora mismo en los campos. No hace falta llevar un registro aparte de resultados pasados; la dirección web de una versión ya rellenada ya lleva consigo las cifras usadas para producirla.

No, salvo que un tipo impositivo o una comisión sean explícitamente uno de los datos de arriba. Donde no lo son, la cifra mostrada es un cálculo bruto, y el impuesto que corresponda depende de tu situación personal y de la normativa fiscal vigente, que conviene comprobar aparte.

La aritmética en sí es exacta — la calculadora aplica la fórmula mostrada arriba con precisión, sin redondear hasta mostrar la cifra final. La incertidumbre, donde existe, está por completo en los datos: un tipo estimado o un saldo aproximado arrastran esa misma aproximación hasta el resultado.

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