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Calculadora del Ratio de Prueba Ácida (Quick Ratio)

Calcula el ratio de prueba ácida (quick ratio) excluyendo el inventario de los activos corrientes.

Revisado por el equipo de matemáticas de Calculator.nu
Actualizado agosto 2026
Ratio de prueba ácida
0.91 ×
Ratio de liquidez corriente para comparar
1.5 ×
Activos líquidos
290000

La fórmula

ratio de prueba ácida = (activos corrientes − inventario) ÷ pasivos corrientes
# también llamado quick ratio: liquidez sin necesidad de vender existencias

Cómo calcular prueba ácida

El ratio de prueba ácida plantea una pregunta más exigente que el ratio de liquidez corriente: ¿podría la empresa pagar sus deudas a corto plazo sin vender ni una sola unidad de inventario? Es la prueba ácida de la liquidez.

El inventario se excluye porque es el activo corriente menos líquido. Convertir existencias en efectivo requiere encontrar compradores, y en una crisis eso suele significar rebajarlas fuertemente o no venderlas en absoluto.

Rellena lo siguiente:

  • Activos corrientes
  • Inventario
  • Pasivos corrientes

Los resultados aparecen al instante — no hay nada que enviar. Cambiar un campo reescribe el enlace, así que puedes compartir el escenario exacto que estás viendo.

Algunos de los campos de arriba aceptan cifras que pueden parecer inusuales para tu propia situación, y eso es intencionado: la fórmula detrás de prueba ácida funciona igual sin importar la escala, así que la calculadora no impide probar un escenario hipotético alejado de tus cifras reales — a menudo la forma más rápida de ver a qué dato es más sensible el resultado.

Por qué importa prueba ácida

Un cálculo así suele usarse en un momento de decisión, no por curiosidad — comparar dos opciones reales, comprobar una cifra que ha dado un banco o un asesor, o ver si un plan que sonaba bien en la conversación se sostiene una vez escrito con números reales. La aritmética en sí rara vez es complicada; lo difícil es recordar qué cifras usar y en qué orden, que es exactamente para lo que sirve una calculadora dedicada.

También es útil como comprobación antes de firmar algo. Un presupuesto, una carta de oferta o una hoja de cálculo de otra persona puede contener un error, un supuesto optimista, o simplemente un criterio de redondeo distinto — pasar los mismos datos por una calculadora independiente es una forma rápida de confirmar una cifra antes de confiar en ella.

También conviene tener claro qué puede y qué no puede resolver por sí sola una cifra así. Responde a la pregunta concreta para la que se diseñó la fórmula, y nada más — un resultado favorable de prueba ácida no convierte automáticamente una decisión en buena, ya que otros muchos factores que una fórmula no puede capturar, desde circunstancias personales hasta lo cómodo que resulte un compromiso, suelen pesar tanto como la aritmética. Usa la cifra como un dato sólido más entre varios, no como toda la decisión.

Una calculadora así se suele guardar en marcadores y volver a ella repetidamente a lo largo de meses en lugar de usarse una sola vez, sobre todo para cualquier cosa ligada a un plan en curso como una hipoteca, un objetivo de ahorro o una inversión que se sigue de cerca. Como las cifras viven en la propia dirección web y no solo en la memoria, volver a la misma página con números actualizados es más rápido que empezar de una hoja de cálculo en blanco cada vez.

Ejemplo práctico

Un repaso concreto, usando los valores ya presentes en los campos:

  • Activos corrientes: 480.000
  • Inventario: 190.000
  • Pasivos corrientes: 320.000

Eso da:

  • Ratio de prueba ácida: 0,91 ×
  • Ratio de liquidez corriente para comparar: 1,5 ×
  • Activos líquidos: 290.000

Estas cifras son solo los valores de partida de la calculadora, incluidos para que el proceso sea visible en lugar de quedar oculto dentro de la herramienta de arriba. Sustitúyelas por tus propios números y se aplica la misma aritmética — nada del método cambia, solo los datos que lo alimentan.

Interpretar el resultado

Un ratio de prueba ácida de 1 o superior significa que la empresa puede afrontar sus obligaciones a corto plazo solo con efectivo y cuentas por cobrar. La diferencia con el ratio de liquidez corriente indica cuánta de la liquidez aparente es en realidad inventario.

Dónde suele fallar esto. Tratar las cuentas por cobrar como si fueran efectivo. Si una parte importante está vencida, o concentrada en un solo cliente, el ratio de prueba ácida sobreestima la posición real; conviene revisar el informe de antigüedad de saldos junto con él.

Una comprobación útil ante cualquier resultado desconocido es compararlo primero con una estimación mental aproximada — redondea los datos a cifras cómodas y ve si la respuesta de la calculadora cae más o menos en el mismo terreno. Una cifra muy distinta suele significar que uno de los campos se introdujo con la unidad equivocada, casi siempre un porcentaje escrito como número entero donde se esperaba un decimal, o al revés.

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Solo el inventario. El ratio de liquidez corriente lo incluye, el de prueba ácida no. En una empresa de servicios sin existencias, ambas cifras son casi idénticas.

Alrededor de 1 se considera generalmente sólido. Los minoristas suelen operar bien por debajo y seguir siendo saludables porque sus ventas se convierten en efectivo de inmediato, mientras que una empresa que vende a 60 días necesita más margen.

La respuesta que da es ratio de prueba ácida. Con 480.000 activos corrientes, 190.000 inventario y 320.000 pasivos corrientes, eso da 0,91 ×. Cambia cualquier campo y la cifra se mueve con él.

Cada vez que cambie uno de los datos de partida — un nuevo tipo de interés, un saldo distinto, un plazo actualizado —, ya que el resultado solo refleja lo que hay ahora mismo en los campos. No hace falta llevar un registro aparte de resultados pasados; la dirección web de una versión ya rellenada ya lleva consigo las cifras usadas para producirla.

No, salvo que un tipo impositivo o una comisión sean explícitamente uno de los datos de arriba. Donde no lo son, la cifra mostrada es un cálculo bruto, y el impuesto que corresponda depende de tu situación personal y de la normativa fiscal vigente, que conviene comprobar aparte.

La aritmética en sí es exacta — la calculadora aplica la fórmula mostrada arriba con precisión, sin redondear hasta mostrar la cifra final. La incertidumbre, donde existe, está por completo en los datos: un tipo estimado o un saldo aproximado arrastran esa misma aproximación hasta el resultado.

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